
Un entrante (o plato convivial) picante y sabroso, perfecto para una noche entre amigos. Nachos crujientes cubiertos de queso fundido, refrescados por crema agria y pico de gallo fresco, con el toque justo de picante gracias a la salsa verde y al Tabasco. Una explosión de sabores y texturas. Con sus aromas explosivos de pomelo, mango y lichi, Machete afronta el desafío de los nachos picantes con potencia y estilo. El elevado grado alcohólico (7,6%) suaviza el calor del chile, mientras que el amargor decidido (52 IBU) contrasta la grasa del queso y de la crema agria. Sus aromas tropicales resaltan entre el cilantro, la lima y los tomates del pico de gallo, creando un maridaje audaz y equilibrado. Por qué funciona: Machete no hace concesiones, y tampoco los nachos. Ambos son intensos, ricos y decididos. Este maridaje es una explosión de sabor que pone a prueba los sentidos, pero que recompensa a quienes buscan emociones fuertes en el plato y en el vaso.
Prepara el pico de gallo: corta en cubitos pequeños los tomates y la cebolla, pica finamente el cilantro y el chile. Une todo en un bol con zumo de lima y una pizca de sal. Déjalo marinar durante al menos 10 minutos.
Haz la salsa de queso: calienta la leche en un cazo, añade el almidón disuelto en un poco de agua fría y mezcla hasta que empiece a espesar. Añade el queso rallado y la paprika, removiendo hasta que quede cremoso. Ajusta de sal y pimienta.
Monta los nachos: coloca las chips en una bandeja, vierte encima la salsa caliente de queso, luego añade cucharadas de crema agria y pico de gallo. Termina con unas gotas de salsa verde picante y Tabasco al gusto.
Sirve enseguida, con gajos de lima para un toque fresco.
El plato debe consumirse enseguida para evitar que los nachos se ablanden. Los ingredientes separados (pico de gallo, salsa de queso) se pueden conservar en la nevera durante 1 día.
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